/* C O D I G O para ocultar el sidebar solo en una pagina estatica ////////////////////////////////// ----------------------------------------------- */ >

Poemas destacados

“Es como si algo dentro mío atentara contra mí. Como si realmente

quisiera hacerme daño. Algo desesperado que pretende

mi exilio; ese es su fin último y por eso sus acciones

causan mi sufrimiento. Es como si quisiera amontonar

sus razones a mis pies, desde un lugar oculto, ajeno

a mis posibles realidades deseadas. Como si quisiera

dar por obvio, el desarme de este mundo que provoca

poco a poco, y hace de mi cuerpo el instrumento preferencial

para este daño, para sí mismo, para mi psiquis.

Es como si algo dentro mío quisiera ubicarme en el

momento final del abismo, y viniera yo a encontrarme

siempre al borde, temblando y decidida a saltar.

Es como si alguien más no quisiera mi salvación

y yo no supiera cuál alguien soy, a favor de qué estoy

luchando; es como si estuviera

Destruyendo mi vida

queriendo sanarla

Al mismo tiempo

Sin saber cómo hacer uno sin el otro.

Como si algo anhelara desaparecerme,

y yo tuviera miedo de quererlo

de no quererlo.”

Priscila Vallone, Río Grande, Patagonia, Argentina, diecinueve años, estudiante.

Río Grande, Argentina, febrero de 2013.







"Carlos Fuentealba"

“Carlos Fuentealba, y otra vez la Patria fusilada.
Teresa, Víctor, los catorce mineros en el Turbio,
los catorce mineros en el pecho,
que nos duele, Carlos, que nos duele,
“compañero del alma, tan temprano”*.
Tan al alba, Carlos, para siempre,
tan con nosotros, Carlos, compañero.
Hasta un nuevo alba, con tu fuente.
Hasta la victoria, siempre, compañero.
*Miguel Hernández”.

Nicolás Romano, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, pensionado.

Ushuaia, Argentina, febrero de 2013.







“Carbónicos De Abril”.


"...los tiraban en los vuelos de la muerte".


El otoño se está cayendo rojo, de las lengas,

como chispas, se apagan en la nieve blanca.

Llueve abril en el mar, amor, se trillan los reflejos,

hay miradas que suben desde el agua,

se me trepan a los ojos y se asoman…

Ellos miran conmigo,

yo miro, mirar, con ellos".

Nicolás Romano, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, pensionado.

Ushuaia, Argentina, febrero de 2013.







Helados y fideicomisos

"Con los ojos perdidos en la avenida Santa fe, con la cabeza llena de pájaros y las alpargatas sucias, trato de rescatar la poesía de mis entrañas, de sacar algún hilo plateado de mis orejas y convertirlo en letras, en el reverso del boleto de colectivo. Pero del asiento contiguo a toda mi utopía me invaden como un taladro, como un cortocircuito, fideicomisos y construcciones, Puerto Maderos y Recoletas, cheques, efectivo, miles y millones como si habláramos del pan de cada día.

¿Por qué no dejamos que se nos llene la cabeza de susurros y pajaritos?

Y ni siquiera quiero escribir sobre esto, quiero escribir sobre mariposas, sobre olor a jazmín, a café, a pasto recién cortado, sobre terrazas, estrellas, caricias, quiero escribir sobre vos, yo y los helados. Tus ojos y mis manos, tu sonrisa y la mía.

Quiero escribir sobre ese tren y el atardecer en tus ojos, quiero escribir sobre otros trenes. Sobre el señor de traje y corbata leyendo Bukowski apoyado en la puerta, sobre la risa de niño que se me filtra entre Calamaro y Callejeros, sobre el guitarrista del ramal Retiro-Tigre que me mira y me canta Sabina y entiendo que esa sonrisa puede ser "mi estación y mi tren". ¿Y entonces? ¿Por qué se me escapan por los rieles los versos hacia el horizonte? ¿Por qué mi compañera sigue siendo esta hoja eternamente en blanco?".

Camila Vallendor, Buenos Aires, Argentina, veintiun años, estudiante.

Ushuaia, Argentina, febrero de 2013.







La alegría que pasa

Tal vez sea sólo un arroyo de melancolía,
El que fluye como un arado sobre mi duro y viejo cuero,
El que corta y abre lo que es tierra reseca a su paso,
Así la riega y la despierta de un largo descanso.
Tal vez sea sólo eso,
Porque una tarde me puse a dormir
Y no estoy seguro de haber amanecido.

Tal vez sea sólo la coqueta luz de esta mañana,
Como una mujer joven y hermosa,
La que impulsa con nueva juventud la cansada sangre de mi cuerpo,
La que camina conmigo hacia futuros olvidados.
Tal vez sea sólo eso, o ni siquiera.
Porque un día quise olvidar
Y no estoy seguro de cuánto borré con mi mano en la arena.

Tal vez sea siempre pasajero,
Este abrazo amante que de pronto acosa a mi espíritu,
Lo acosa y lo toma y lo une y lo descuartiza luego.
Porque pareciera que ya no volveré a amar a los hombres
Cuando acabe de escribir esto:
Cuando se acabe la música,
Cuando se seque el arroyo,
Y se me olvide el futuro.
Y tal vez sólo la poesía pueda domesticar a un lobo,
En un mundo donde reinan los hombres.
Tal vez sea sólo eso.
Porque siempre ha sido así
Y no estoy seguro de que haya cambiado.

José Antonio Mena, Santiago de Chile, veintidós años, estudiante de sociología.

Ushuaia, Argentina, enero 31 de 2013.